Desde hace casi cuatro décadas, Hasselblad lleva suministrando cámaras al programa espacial de la NASA. Un gran éxito para una cámara que originalmente se construyó para satisfacer a fotógrafos que tienen sus pies firmemente puestos en la tierra.
Las pautas que la NASA originalmente aplicaba a sus astronautas ya forman parte de la mitología moderna. Las personas que cumplían los requisitos se convirtieron en leyendas de su época. Y lo mismo se podría decir de las cámaras que estas personas llevaban consigo. La NASA y sus astronautas querían una cámara de máxima calidad, una cámara que funcionara también bajo las condiciones más extremas que se puedan imaginar, una cámara que estuviera a la altura de la majestuosidad y la importancia de las imágenes a captar. Y evidentemente, consiguieron lo que querían.

La cooperación entre la NASA y Hasselblad durante más de 40 años es prueba de ello. Si las cámaras Hasselblad no hubiesen tenido “lo que hay que tener” su presencia en el espacio no hubiese durado tanto. Y ahora, volviendo la mirada hacia el siglo que pasó y sus logros, vemos que algunas de las fotografías más publicadas de nuestro tiempo no se hicieron en la tierra sino en algún lugar del espacio. Hechas con cámaras Hasselblad. Son incontables las veces que las fotos de nuestro planeta tomadas desde el espacio han sido utilizadas para ilustrar artículos sobre la situación de nuestra madre Tierra, para ilustrar publicidad de compañías que operan a nivel internacional o para sugerir una perspectiva global. Estas imágenes se convirtieron en un componente de nuestro vocabulario común. Nos permitieron comprender la realidad de algunas cosas que hace un par de generaciones parecían impensables.

La expedición continúa. El 11 de octubre de 2001, la NASA envió el trasbordador Discovery al espacio. El objetivo principal de esta misión espacial era la de transportar algunos módulos a la estación espacial que será la base de partida hacia otras zonas más remotas del sistema solar. Como de costumbre, los astronautas utilizaron cámaras Hasselblad para la documentación fotográfica.
Esta misión también fue el debut de una nueva cámara Hasselblad. Este nuevo modelo de obturador de plano focal se basa en la versión estándar de la 203FE. Se complementa con una versión especial del motor Winder CW. Los chasis van equipados de una película de 70 mm perforada y disponen de función de impresión de datos en el borde del fotograma lo que permite almacenar el momento de captura y el número de cada imagen. Como los ordenadores a bordo tienen pleno control de la posición del trasbordador, es muy fácil identificar cada motivo que aparezca en las imágenes.
Por supuesto, algunas de las cámaras fueron modificadas para resistir las condiciones del vacío fuera del trasbordador, aparte de las demandas especiales encuanto a materiales, lubricantes y fiabilidad. Además, la electrónica de la cámara también fue modificada para satisfacer las demandas especiales de la NASA encuanto a manejo y funcionalidad. Los objetivos también fueron adaptados al espacio. Los anillos de enfoque y de ajuste del diafragma se equiparon con grandes levas para que se pudieran manejar mejor en la situación de falta de gravedad y de guantes enormes que esperaba a los astronautas.
Y, si aprendemos de la historia, no pasará mucho tiempo hasta que veamos las ventajas de estas "modificaciones para el espacio" en cámaras aquí en la tierra.
Y ahora que la humanidad vuelve a poner la mirada en las regiones más remotas del universo, que se habla cada vez más de expediciones a Marte con tripulación, estamos seguros de que Hasselblad volverá a estar allí, captando otro de los pasos monumentales de la humanidad y permitiéndonos participar a los que nos quedamos en tierra. Conservando la historia y explorando el futuro.

Y cuando llegue el tiempo en que los viajes al espacio se conviertan realmente en algo normal, los primeros turistas en la luna quizá descubran algo curioso. Quizá encuentren una de las muchas cámaras que se dejaron allí tiradas. Porque los astronautas volvieron solo con las valiosas películas y dejaron las pesadas cámaras allí en el polvo lunar. Y quizá estos turistas galácticos miren a su vez el planeta azul, haciendo también una foto de nuestro hogar común con una de las cámaras que captaron las primeras imágenes con las que empezó esta visión. ¿Quién sabe? Dicen que no se sabe lo que nos depara el futuro.
Siga atento.