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Pushing The Envelope


Desde estas primeras misiones al espacio, Hasselblad estuvo en todas las misiones de la NASA con tripulación, y fue testigo de muchos cambios: en las naves espaciales, en los programas espaciales y en la tripulación. En los años 80 del siglo pasado, el programa space shuttle hizo que un viaje al espacio casi pareciera una excursión rutinaria. Las condiciones en los trasbordadores menos rigurosas, le exigían menos requisitos físicos a la tripulación, por lo que también ciudadanos de a pie tuvieron la oportunidad de viajar al espacio. La nave y los astronautas serían nuevos, pero Hasselblad seguía allí, fotografiando y captando la historia de nuestra especie en el momento en que sucedía. Y mientras que las condiciones se hicieron más llevaderas en algunos aspectos, las exigencias para las cámaras en el espacio se hicieron aún más rigurosas.


Y expedición tras expedición, las cámaras Hasselblad cumplieron todas las exigencias y produjeron un promedio de entre 1.500 y 2.500 fotografías por misión. E igual que las extraordinarias fotos de astronautas en acción trabajando en la superficie de la luna durante las misiones Apollo definieron aquella era, una serie de excelentes imágenes de astronautas trabajando en y alrededor de la nave reutilizable de los ochenta definió este paso de la evolución de la expedición del hombre al universo que nos circunda. Y nuestras preparaciones para expediciones aún más allá.


Y no todas las barreras que había que superar eran físicas. Cuando el hombre comenzó la carrera hacia el espacio, los riesgos para personas y equipamiento eran enormes. Sólo unos pocos fueron elegidos para enfrentarse al espacio desconocido. Uno de aquellos jóvenes brillantes que fueron elegidos, el mejor de los mejores, que tenía lo que Tom Wolfe llamó “lo que hay que tener” fue el astronauta John Glenn. Glenn hizo su primer viaje al espacio en 1962 en el Friendship 7 y más tarde, después de su carrera en la NASA, se dedicó a la política y se convirtió en un respetado senador de los Estados Unidos.


Y en 1998, John Glenn a sus setenta y siete años volvió a cruzar la frontera final. Junto con otros seis astronautas, partió hacia el espacio a bordo del trasbordador Discovery desde Cabo Cañaveral en Florida. La vuelta de Glenn al espacio pasados 36 años desde su primera misión heroica, no sólo lo convirtió en un verdadero héroe americano, sino también en la persona de más edad que jamás había estado en el espacio.


A bordo del trasbordador Discovery, a 345 millas de la tierra se realizaron 83 experimentos y, como en todas las misiones con tripulación desde octubre de 1962, se utilizaron cámaras Hasselblad para la documentación fotográfica. En total, el trasbordador llevaba cinco cámaras Hasselblad 553ELS, unos cinco chasis Hasselblad de 70 mm, una amplia gama de objetivos Carl Zeiss (de 50 a 250 mm) y una serie de visores réflex RM2 que inicialmente fueron desarrollados explícitamente para su uso en el espacio. Por supuesto, había algunas diferencias entre las cámaras que se enviaban al espacio y las destinadas al uso en la tierra. Una de las modificaciones es la eliminación de la función TTL y el reemplazo de los lubricantes convencionales, que en el vacío se evaporarían, por materiales de baja fricción. Y se retiró la funda de polipiel reemplazándola por placas de metal.


Pero la evolución de las cámaras funciona en ambas direcciones. La 553ELS, por ejemplo, es una prueba perfecta de los beneficios que la cooperación Hasselblad/NASA vuelve a traer a la tierra de cada misión. La 553ELS es la versión para el espacio del modelo 553ELX que se ha estado vendiendo en tiendas normales durante muchos años. En esta cámara se integraron diversos detalles importantes y mejoras que procedían de la cámara ELS para el espacio. Por ejemplo el mecanismo del espejo que aumenta la durabilidad y fiabilidad del funcionamiento del espejo.